FaceCum de mi compañero de trabajo

FaceCum de mi compañero de trabajo

Fue algo de lo que nunca olvidaré, él y yo nos conocimos en el trabajo, fue un click al instante. Al principio solo eran miradas y risillas discretas no nos atreviamos a hablar, cielos!! Fue algo tonto en un principio.
Un par de días después empezamos a entablar comunicación, salíamos a comer o a tomar un café, poco a poco nos ibamos dando cuenta que el deseo  se hacía cada vez mayor, las llamadas por teléfono se hacían cada vez más intensas.
Un viernes por la noche me invitó al cine, sin dudarlo acepté. Ahí empezó nuestra aventura. Entramos a la sala del cine nos quedamos por un momento callados, la película empezó y…..su brazo rodeó mi cuello por detrás, deslizó la mano por mi hombro hasta tocar mi seno y con delicadeza empezo a apretar mi pezón, lo acarició…wow!! Esa sensación indescriptible pero deliciosa empezó a recorrer mi cuerpo, mis piernas, sentía como mi vagina palpitaba pidiendo su miembro a gritos. Ese hombre tan deliciosamente perverso me empezó a susurrar al oido -sé que la quieres dentro de tí-.


Salimos del cine a toda prisa obviamente a un motel cercano; mientras él conducía podía ver su gran miembro erecto y eso cada vez más me excitaba. Al llegar a la habitación cerró la puerta a toda prisa me empezó a besar desesperadamente, colocó mi mano en su miembro y mientras se lo acariciaba empezó a desabrocharme el vestido, yo le empecé a desabrochar el pantalón, vaya mi gran sorpresa al ver ese gran miembro. En un arranque de locura me puse de rodillas y empecé a chupársela a masturbarlo, sus gemidos y su cara de placer hacian que me mojara cada vez más; me levantó y me puso en cuatro puntos sobre la cama me arrancó la pantaleta y me penetró con fuerza jalándome el pelo y diciendome -pídeme que te la meta, pídemelo- y por supuesto que lo hice, cada vez más yo gritaba mientras él me hablabla de una manera perversa, era tremendamente placentero sentirlo dentro de mi y como mi vagina escurría; me cambió de posición oh cielos!! Cada vez más gritábamos me nalgueaba, me daba con fuerza, ese hombre sí sabía cómo coger a una mujer.
Hizo que tuviera un sinfín de orgasmos; me colocó boca arriba, separó mis piernas y con su maravillosa boca empezo a lamer mi clítoris, estaba con las piernas temblando cuando sin esperarlo eyaculé en su boca un gran chorro, él se empezó a masturbar me jaló de la mano, me levantó y ahí fue cuando eyaculó en mi cara, fue algo súmamente excitante. Pasamos toda la noche en el motel y cuando nos veíamos en el trabajo de nuevo siempre era con una mirada de deseo. Pero sin duda esa fue una de mis mejores noches.

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